14/09/2004

PREOCUPACIÓN POR LOS ERRORES DE MEDICACIÓN

UNA DE CADA TRES PERSONAS QUE ACUDEN AL SERVICIO DE URGENCIAS DE LOS HOSPITALES LO HACEN POR PROBLEMAS RELACIONADOS CON LA MEDICACIÓN

 

Asignatura pendiente en la Atención Domiciliaria: La ayuda en la organización y supervisión doméstica de cumplimientos terapéuticos

Las personas mayores toman con frecuencia varias pastillas cada día. Hipertensión, colesterol, artrosis... son dolencias generalizadas que permiten una vida normal si se cumplen bien los tratamientos.
La mayoría de los mayores que tienen servicio de Atención Domiciliaria no reciben apoyo ni supervisión en la toma de medicamentos. Así se produce la paradoja de que el mayor recibe ayuda en la higiene personal, en el cuidado doméstico, en las compras cotidianas pero se queda sólo al gestionar que pastillas le corresponden en cada toma y al ingerir unos u otros fármacos.
Los pliegos de condiciones de las Instituciones Públicas suelen reflejar la obligación del "control de la medicación". Lo que resulta muy difícil es saber si este control se está produciendo de forma satisfactoria y qué "herramienta" se utiliza para ayudar a sus asistidos a controlar la medicación.

Las últimas investigaciones demuestran que con la dosificación previa personalizada se consiguen cumplimientos terapéuticos del 99 %.


Durante un periodo de un año (2001), 58.260 personas fueron atendidas en el Servicio de Urgencias del hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada por problemas relacionados con la medicación. 42.430 de esas consultas de urgencias no debieron haberse producido, eran evitables. 150 de estos pacientes fallecieron, 4.080 quedaron ingresados en estado grave.
Según esta investigación dirigida por Mª Isabel Baena Parejo una de cada tres personas que acuden al servicio de urgencias lo hace por un problema relacionado con la medicación (33,2 %)

Diversos estudios de la década de los 90 ponen sobre la mesa la evidencia de que "la magnitud de los ingresos hospitalarios motivados por incidentes por medicamentos es muy elevada, y aproximadamente la mitad son evitables". La estadística concluye que ésta es una patología emergente en los países desarrollados, con una gran repercusión asistencial y económica. Además de las graves consecuencias clínicas para el paciente, cada uno de los ingresos hospitalarios originados por los medicamentos le cuesta al sistema sanitario español una media de 624.000 pesetas ( 3.750 euros), según cifra actualizada al año 2000.
La estimación realizada por el Hospital de Granada sitúa el gasto de la Sanidad Pública española por problemas relacionados con los medicamentos en 1.600 millones de euros anuales.

Para neutralizar esta patología derivada de errores en la medicación, la comunidad médica, ayudantes técnicos sanitarios, farmacéuticos y otros colectivos profesionales vienen multiplicando diversas iniciativas en busca de fórmulas y de herramientas que faciliten una correcta administración de los medicamentos. Los errores pueden originarse cuando la medicación está bajo control del personal sanitario - errores de prescripción o de seguimiento médico-, pero un buen porcentaje de ellos se producen cuando las medicinas están bajo control del propio paciente, esto es, cuando él mismo tiene que enfrentarse, en el domicilio, a la tarea de administrarse la medicación prescrita por su médico.

La mayor parte de los errores ocasionados por el paciente se producen por "el incumplimiento, es decir, no tomar las medicinas y por los errores o confusiones en la administración del medicamento". La correcta ingestión de las medicinas se hace más dificultosa para las personas mayores, para los polimedicados, pero también presenta cierta dificultad para cualquiera que deba recordar que debe tomar un medicamento a determinada hora del día. " ¿ Me habré tomado ya la pastilla?". Esta es una reflexión común para muchas de las personas obligadas a ingerir determinada píldora a determinada hora del día. Lógicamente, la dificultad se hace mayor para las personas que tienen que medicarse con cinco o seis fármacos diferentes, esto es diez o quince pastillas diarias. La tarea se complica también para los pacientes tratados con dosis diarias variables de determinado medicamento. Entre octubre del 2001 y octubre del 2002, se emitieron en España 651 millones de recetas. La cifra (que se ha incrementado de forma notable) refleja el amplio consumo de medicamentos en nuestro país y la importancia de que la administración de los mismos se cumpla correctamente.

El cien por cien de los profesionales consultados -sanitarios, farmacéuticos, y trabajadores sociales- ha considerado que la organización previa y la dosificación personalizada de las medicinas que debe tomar el paciente es un buen sistema para combatir los errores en la medicación.
Estos colectivos han valorado el organizador semanal de medicación como un buen utensilio para ayudar al paciente a afrontar, en su domicilio, el cumplimiento de la prescripción médica. El organizador/dosificador es una bandeja de plástico con siete cajitas individuales, una por cada día de la semana. Cada una de ellas presenta tres/cuatro compartimentos independientes en los que guardar las dosis correspondientes a las tomas de desayuno, comida, (merienda) y cena. El propio paciente, o alguien que lo haga por él, se encarga -una vez por semana- de depositar en cada uno de los compartimentos la medicación y la dosis prescrita. El organizador se convierte en un instrumento eficaz -de uso diario- para evitar los errores en la administración de las medicinas, pero además es un aliado imprescindible para neutralizar "los olvidos", y por lo tanto el incumplimiento, a un paciente abrumado por los tipos de píldoras y de dosis incluidas en su tratamiento médico.

Estas "herramientas" se han considerado imprescindibles como elemento de apoyo para los asistentes domiciliarios y todos aquellos que necesiten supervisar las tomas de las personas a las que atienden.