26/03/2010

VIAJE GEROASISTENCIAL A BERLÍN DE LA JUNTA DE LA FED

Tras su reciente incorporación a la Asociación Europea de Empresarios de Residencias (ECHO), la FED ha continuado su afán internacionalizador con una visita a Alemania realizada con la finalidad de conocer, por una parte, el sistema de atención a personas mayores y, por otra, la Feria de Atención a Mayores de Hannover, una de las más grandes de Europa, donde se celebró un encuentro con el presidente de la (ECHO) Sr. Bernd Meurer, que también es presidente de la Asociación Alemana de Empresarios de residencias (BPA).

En la organización del viaje, coordinada por la consuotora Tioman and Partners colaboró Inforesidencias.com a través de su gestora de conocimiento eai|consultoria.

Alemania tiene un modelo de atención a la dependencia basado en la existencia de un seguro público de dependencia situado dentro del sistema de Seguridad Social.

Aunque las cifras varían de un estado federado a otro (la visita contó con datos concretos de Berlín y Brandemburgo),  las que aparecen en el siguiente cuadro pueden ser representativas de una residencia de tipo medio:

 

Nivel de Dependencia

Precio estancia

Pago por parte del la caja de dependencia

1

2098,22€

1023,00€

2

2407,07€

1279,00€

3

2895,07€

1470,00€

4

3137,88€

1750,00€

Existe la posibilidad de cobrar un bonus adicional de 15€ diarios en caso de demencia con lo que los precios que llega a cobrar la residencia pueden ser superiores a los mostrados.

El seguro público de dependencia asume como máximo lo que aparece en la columna de la derecha y el resto debe ser copagado por el residente.  ¿Qué pasa cuando éste no tiene dinero?, entra en juego la "caja social”.

La residencia que nos facilitó estos datos tenía 100 plazas divididas en cuatro módulos  y contaba con 58 empleados (resulta difícil establecer claramente una ratio en una exposición de unos cuantos minutos pero supimos que no todos los empleados trabajan a jornada completa).

La plantilla de la residencia la formaban 18 diplomados universitarios (enfermería y "diplomados en atenciones”), 18 gerocultores, 3 "especialistas en demencias”, un terapeuta ocupacional, 3 auxiliares de terapia ocupacional, personal de concina, 6 personas de limpieza y uno de mantenimiento.  Sirva esto sólo para hacerse una idea.

 

El modelo físico de la residencia varía mucho.  El grupo visitó cuatro que eran totalmente diferentes, desde una de "alto standing” con piscina cubierta y edificio anexo de apartamentos, hasta otras más sencillas.  Los elementos comunes de todas ellas eran la gran predominancia de dormitorios individuales con lavabo propio y la gran libertad de los residentes para personalizar sus estancias (a veces de forma excesiva a criterio de los visitantes españoles).

Si algo llamó la atención a los miembros de la expedición fueron las "viviendas compartidas”, pisos antiguos sin adaptación arquitectónica (o sea con múltiples barreras internas), donde conviven seis u ocho residentes, cada uno durmiendo en su habitación y pasando el día atendidos por personal de una empresa de atención domiciliaria y algún voluntario.  Al llegar a uno de ellos vimos a seis señoras, alguna con demencia en fase avanzada, acabando de comer en una cocina grande.  Una señora lavaba los platos mientras las demás nos saludaban amablemente.  Nos explicaron que por vivir en uno de estos pisos compartidos se puede llegar a pagar 3.500€/mes y que existen porque hay personas que prefieren vivir en ellos antes que en una residencia y ellos consideran primordial la voluntad de la persona dependiente y sus familiares como elemento para asignar recursos. 

Otro aspecto que llamó la atención de los participantes, en un momento en que en España vivimos día a día la creación del modelo de acreditación y calidad, es que en Alemania se ha creado un sistema de clasificación de residencias, único para todo el país, creado con la finalidad de dotar de transparencia al sector y de permitir a los dependientes y familiares comparar residencia según varios aspectos (estructura, atención sanitaria, atención social o valoración de los residentes).  El sistema es gratuito para las residencias ya que quien hace la valoración es el mismo órgano que valora la dependencia.  Los representantes de la patronal alemana manifestaron sentimientos encontrados sobre el sistema:  por un lado apuestan por la transparencia, por otro resaltan las diferencias de criterios existentes entre los valoradores de calidad de diferentes estados federados lo que se traduce en un perjuicio para algunas empresas. También pedían un sistema más fácil para poder hacer alegaciones en caso de desacuerdo con la valoración.

Cómo en todos los países la coordinación administrativa es una asignatura difícil, en Alemania ya han surgido problemas entre los inspectores y los "valoradores de calidad”. ¿Solución? Han llegado al acuerdo de que, el año que pasa uno, no pase el otro.

El viaje dio para más pero este puede ser un resumen de lo más relevante.