20/06/2016

La Guardia Civil desmantela una residencia para mayores ilegal en Santa Pola

En Inforesidencias nos parece imprescindible denunciar las actividades fraudulentas que a veces surgen alrededor de las necesidades de las personas de la tercera edad y que, con alarmante frecuencia, no cumplen con las mínimas medidas de seguridad ni de calidad en la atención.

En este caso ha sucedido en la localidad alicantina de Santa Pola, en la que un matrimonio británico y su hija utilizaban su vivienda particular comor esidencia clandestina.

Abuso económico personas ancianasLa hija, que trabajaba en una farmacia, localizaba a ancianos ingleses vulnerables por no conocer el idioma, con poca o ninguna familia cerca y de edad avanzada. A estos mayores les instalaban en un chalet de su propiedad y les cobraban entre 2 500 y 3 000 euros mensuales, además de pedirles escrituras de propiedades y persuadirles para que se las dejaran en herencia.

Los vecinos sospechaban de las actividades en la casa y alertaron a la Guardia Civil, que entró en el centro tras tres semanas de vigilancia y cree que al menos puede llevar tres años con su práctica ilegal. Aunque no se han apreciado síntomas de malos tratos físicos, sí se ha encontrado documentación de los ancianos en la caja fuerte y se ha constatado que cuando alguno de los residentes recibía una visita estaba vigilado por el matrimonio dueño de la casa. Tampoco los residentes podían disponer de teléfonos móviles y, además, estaban vigilados a través de cámaras de seguridad distribuidas por toda la vivienda.

El chalet tenía cinco habitaciones que casi siempre estaban ocupadas, y en cada una había camas articuladas y accesorios para facilitar la vida diaria de los residentes. No había las medidas de seguridad que se exigen y los cuidadores carecían de cualificación. Tampoco se contaba con servicios médicos.

Los trabajadores no han colaborado, sí lo ha hecho un anciano que con la ayuda de su familia consiguió salir de la casa y corroborar a los agentes lo que allí sucedía.

A los tres detenidos se les imputan los supuestos delitos de estafa, intrusismo profesional y pertenencia a organización criminal.

La provincia de Alicante y en concreto Santa Pola, disponen de residencias para mayores, pero estas tres personas se dirigieron a una clase de personas muy concretas que tenían dificultades para entender qué pasaba.

La desesperación y la vulnerabilidad son pasto de desaprensivos. La sociedad en general debemos estar vigilantes para que laspersonas mayores y sus familias no sean víctimas de estafas como esta, pues está en juego mucho más que el dinero que se hayan podido llevar, que no es poco, está la salud y el derecho a una vida digna en los últimos años de vida.

Nos alegra mucho que se haya desmantelado este negocio antes de que se tuviera que lamentar algún percance. Esperamos que cada vez sean menos los «negocios» de este tipo y que se localice a los desaprensivos.