La celebración anual consiste en organizar y regalar a las personas mayores
que viven en las residencias
de la localidad un día especial. Para ello cuentan con Miguel
Rodríguez de la Hacienda La Andrada que año tras año pone sus instalaciones a
disposición de la fiesta para que el día señalado se celebre un almuerzo de
gala que hace las delicias de los mayores asistentes.
A la cita ha de este años no solo asistieron los mayores, también les acompañaron las personas que cada día están con ellos en las residencias geriátricas en las que viven, en reconocimiento a su trabajo.
Y tras la comida, la diversión, en primer lugar con la Tuna de Aparejadores, que animó a los presentes con sus clásicos y después un grupo de música que con sus canciones de hoy y de siempre hizo que muchos se lanzaran a la pista de baile.
No faltó la colaboración de Cruz Roja y Protección Civil, que puso su grano de arena para que la fiesta fuera, un año más, todos un éxito.
Un buen ejemplo para otros municipios y residencias geriátricas en la provincia de Sevilla