25/02/2015

Qué pasa cuando una residencia contrata a un stripper para actuar para los residentes

La sexualidad en las residencias de mayores es una cuestión que surge de vez en cuando sin que en realidad sea algo con lo que hayamos conseguido acomodarnos como sociedad.

En principio todos estamos de acuerdo con que las en la vida de todas las personas, con independencia de su edad, existe una vertiente sexual. Decimos respetarlo y es una de esas cosas que respetamos "en principio”. Otra cosa es que nuestra madre o abuela, viuda, que vive en una residencia pida hacer algún arreglo para poder mantener relaciones sexuales con una pareja que ha conocido en la residencia.

En Inforesidencias.com hemos tratado sobre sexualidad de mayores en diferentes ocasiones, sólo por poner algunos ejemplos:

Pues bien, ahora toca tratar de algo que puede resultar anecdótico pero pone de manifiesto esta contradicción interna que vivimos con algún toque de comedia.

Un stripper actua en una residencia y los familiares demandan al centroEn Estados Unidos, un hijo va a visitar a su madre a la residencia geriátrica d en la que vive en el Estado de Nueva York y alguien le explica que la semana anterior, como parte de las actividades de la residencia y, a petición de algunas usuarias, habían contratado a un stripper para que actuase en el centro. Las residentes habían mostrado su agrado poniendo billetes de un dólar en el sucinto slip del bailarín.

Cómo recuerdo del evento, algunas fotos, una de ellas de la madre en cuestión colocando un billete en el calzoncillo del artista.

Hasta aquí podría parecer una anécdota. Pero eso ha pasado en Estados Unidos donde las anécdotas se convierten en demandas judiciales. El hijo de la residente ha contratado un abogado y ahora pide una indemnización a la residencia alegando que su madre de 86 años, que ahora sufre demencia, una devota baptista, asidua a la iglesia y firme creyente ha sido expuesta a una vejación para proporcionar un perverso divertimento a los empleados del centro.

Un aspecto curioso de la demanda está en el hecho de que la residente pudiera tener a su disposición billetes de un dólar cuando según habían pactado la familia y la residencia, su dinero sería custodiado por el centro

¿En cuánto valora el hijo de la familia Youngblood el "terrible suplicio” al que se ha sometido a su madre? Pues bien, piden daños punitivos de 10 millones de dólares.

Un aviso a otras residencias que piensen en iniciativas "novedosas”.

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Fotografía original de New York Post