¿Qué es una residencia libre de sujeciones?

En los últimos años, el debate sobre la calidad de la atención en residencias de personas mayores ha puesto el foco en prácticas que durante décadas fueron habituales en muchos centros. Entre ellas se encuentran las sujeciones físicas y químicas y por eso hoy en Inforesidencias nos preguntamos: ¿Qué es una residencia libre de sujeciones?

Las sujeciones se utilizan con la intención de evitar caídas o controlar determinados comportamientos. Sin embargo, cada vez más profesionales y entidades defienden un modelo de atención en el que estas medidas se eliminan y se sustituyen por cuidados más personalizados y respetuosos con la persona. Pero vayamos por partes:

¿Qué son las sujeciones físicas y químicas?

Las sujeciones físicas son dispositivos o métodos que limitan la movilidad de una persona mayor. Entre los ejemplos más conocidos están los cinturones en sillas o camas, barandillas elevadas de forma permanente, chalecos de sujeción o mesas acopladas a las sillas que impiden levantarse.

Las sujeciones químicas, por su parte, consisten en el uso de determinados medicamentos —habitualmente psicofármacos— con el objetivo principal de controlar la conducta o reducir la agitación, más allá de la indicación clínica estrictamente necesaria.

Durante años, estas medidas se utilizaron con la idea de prevenir caídas o evitar situaciones consideradas de riesgo. Sin embargo, numerosos estudios y experiencias profesionales han demostrado que su uso puede tener consecuencias negativas para la salud física y emocional de las personas mayores.

¿Qué es una residencia libre de sujeciones?

Una residencia libre de sujeciones es un centro que ha adoptado un modelo de atención en el que no se utilizan sujeciones físicas ni químicas de manera sistemática para controlar a los residentes. En su lugar, se apuesta por estrategias alternativas basadas en la observación, la adaptación del entorno y la atención centrada en la persona.

Este enfoque implica cambios importantes en la organización del centro. Por ejemplo:

  • Adaptar los espacios para que sean más seguros y accesibles.
  • Analizar las causas de la inquietud o deambulación de algunas personas mayores.
  • Ajustar los cuidados a las necesidades individuales de cada residente.
  • Formar al personal en nuevas estrategias de acompañamiento y prevención de riesgos.

El objetivo no es ignorar los riesgos, sino gestionarlos de forma más respetuosa con la libertad y la dignidad de la persona mayor.

Beneficios de eliminar las sujeciones

La experiencia de numerosos centros que han eliminado las sujeciones muestra beneficios claros tanto para los residentes como para los profesionales y las familias.

Entre los principales beneficios destacan:

– Mayor bienestar y dignidad: Las personas mayores mantienen su libertad de movimiento, lo que contribuye a preservar su autonomía y autoestima.

– Mejor salud física: Las sujeciones pueden provocar pérdida de movilidad, úlceras por presión, debilidad muscular o incluso un mayor riesgo de lesiones. Al eliminarlas, muchas personas mantienen mejor su capacidad funcional.

– Menos agitación y estrés: Paradójicamente, atar o limitar la movilidad puede aumentar la ansiedad. Cuando las personas pueden moverse con mayor libertad, suele disminuir la agitación.

– Relaciones más humanas en el cuidado: Los centros que trabajan sin sujeciones suelen desarrollar modelos de atención más personalizados y centrados en la persona.

Un cambio de cultura en el cuidado

Convertirse en un centro libre de sujeciones no es simplemente retirar cinturones o barandillas. Supone un cambio cultural en la forma de entender el cuidado de las personas mayores.

Este modelo requiere más observación, más planificación de los cuidados y una mayor implicación de todo el equipo profesional. También implica trabajar con las familias para explicar las ventajas de este enfoque y gestionar de forma compartida los posibles riesgos.

En muchos casos, el resultado es un entorno más respetuoso, más tranquilo y más parecido a un hogar que a una institución.

Una tendencia cada vez más extendida

Cada vez más residencias, centros de día y servicios de atención a domicilio están incorporando este enfoque. Además, distintas organizaciones promueven programas de acreditación y formación para ayudar a los centros a avanzar hacia modelos de cuidado sin sujeciones.

Para las familias que buscan recursos para una persona mayor, conocer si un centro trabaja bajo este modelo puede ser una información relevante a la hora de elegir.

Porque, al final, el objetivo de los cuidados no es solo garantizar la seguridad, sino también preservar la libertad, la dignidad y la calidad de vida de las personas mayores.

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