¿Qué es la Terapia Hormonal Sustitutiva?

La menopausia es una etapa natural en la vida de las mujeres que puede ir acompañada de síntomas capaces de afectar significativamente a la calidad de vida. Sofocos, alteraciones del sueño, cambios de humor o sequedad vaginal son algunos de los más frecuentes. Por ello, hoy en Inforesidencias nos preguntamos: ¿Qué es la Terapia Hormonal Sustitutiva?

Hay que recordar que en los últimos años, además, la Terapia Hormonal Sustitutiva (THS) ha vuelto a ocupar un lugar destacado en el debate científico tras la revisión de la evidencia disponible y la actualización de las recomendaciones clínicas. 

Así, la Terapia Hormonal Sustitutiva ha pasado de ser un tratamiento ampliamente utilizado a convertirse en una intervención mucho más personalizada, basada en la mejor evidencia científica disponible y en la valoración individual de beneficios y riesgos. En este contexto, el consentimiento informado adquiere un papel esencial, ya que garantiza que cada mujer pueda participar activamente en las decisiones sobre su propia salud con información clara, veraz y suficiente.

Pero vayamos por partes:

¿En qué consiste la Terapia Hormonal Sustitutiva?

La Terapia Hormonal Sustitutiva (THS), también denominada terapia hormonal para la menopausia, consiste en la administración de hormonas, principalmente estrógenos y, en algunos casos, también progestágenos, para aliviar los síntomas provocados por el descenso de la producción hormonal que se produce durante la menopausia.

Su objetivo principal es mejorar la calidad de vida de aquellas mujeres cuyos síntomas menopáusicos son moderados o intensos y repercuten en su bienestar físico, emocional o social.

No se trata de un tratamiento indicado para todas las mujeres ni debe utilizarse de forma indiscriminada. La decisión de iniciarlo requiere siempre una valoración médica individualizada que tenga en cuenta la edad, el tiempo transcurrido desde la menopausia, los antecedentes personales y familiares, así como los posibles beneficios y riesgos.

¿Qué es la Terapia Hormonal Sustitutiva?

Durante muchos años, la THS fue el tratamiento de referencia para controlar los síntomas de la menopausia. Sin embargo, a comienzos de la década de 2000 varios estudios despertaron preocupación sobre un posible aumento del riesgo de cáncer de mama, enfermedad cardiovascular y trombosis en determinados grupos de mujeres.

Con el paso del tiempo, nuevos análisis y un mejor conocimiento de los datos han permitido matizar aquellas conclusiones. Actualmente, las principales sociedades científicas coinciden en que, cuando está correctamente indicada, la terapia hormonal presenta un perfil de beneficio-riesgo favorable en mujeres menores de 60 años o dentro de los diez años posteriores al inicio de la menopausia, especialmente cuando presentan síntomas vasomotores importantes.

La clave está en personalizar el tratamiento, seleccionar la formulación más adecuada, utilizar la dosis eficaz más baja y revisar periódicamente la conveniencia de mantenerlo.

¿Qué beneficios puede aportar?

Entre los beneficios mejor documentados de la Terapia Hormonal Sustitutiva destacan:

  • Reducción eficaz de los sofocos y la sudoración nocturna.
  • Mejora de la calidad del sueño.
  • Disminución de la sequedad vaginal y del dolor durante las relaciones sexuales.
  • Prevención de la pérdida de masa ósea y reducción del riesgo de fracturas en mujeres con riesgo de osteoporosis.
  • Mejora de la calidad de vida en mujeres con síntomas menopáusicos relevantes.

No obstante, estos beneficios deben evaluarse siempre de manera individual.

¿Existen riesgos?

Como cualquier tratamiento médico, la THS no está exenta de riesgos.

Estos dependen de múltiples factores, entre ellos:

  • La edad de la paciente.
  • Los años transcurridos desde la menopausia.
  • El tipo de hormonas utilizadas.
  • La vía de administración (oral o transdérmica).
  • La duración del tratamiento.
  • Los antecedentes personales y familiares.

En determinadas circunstancias puede aumentar el riesgo de trombosis venosa, ictus o cáncer de mama, especialmente con algunos tratamientos combinados y de larga duración. Por este motivo resulta fundamental que el seguimiento sea realizado por profesionales sanitarios.

La importancia del consentimiento informado

Precisamente por ese equilibrio entre beneficios y riesgos, la Terapia Hormonal Sustitutiva constituye un buen ejemplo de la importancia del consentimiento informado.

El consentimiento informado no consiste únicamente en firmar un documento. Supone un proceso de comunicación entre el profesional sanitario y la paciente mediante el cual esta recibe información comprensible, suficiente y adaptada sobre:

  • El objetivo del tratamiento.
  • Los beneficios esperados.
  • Los riesgos conocidos.
  • Las posibles alternativas terapéuticas.
  • Las consecuencias previsibles de no iniciar el tratamiento.

Solo después de comprender esta información, la persona puede tomar una decisión libre y consciente sobre su tratamiento.

Este principio adquiere una relevancia especial en la atención sanitaria a las personas mayores, donde el respeto a la autonomía y a la capacidad de decisión constituye uno de los pilares de la atención centrada en la persona.

Un proceso de decisión compartida

En la actualidad, las recomendaciones internacionales insisten en que la indicación de la THS debe formar parte de un proceso de decisión compartida entre la mujer y el profesional sanitario.

Cada caso es diferente. Mientras algunas mujeres obtienen un importante beneficio para controlar los síntomas de la menopausia, en otras pueden existir contraindicaciones que hagan aconsejable optar por alternativas no hormonales.

Por ello, antes de iniciar cualquier tratamiento es imprescindible realizar una evaluación clínica completa y revisar periódicamente la evolución para adaptar la estrategia terapéutica a las necesidades de cada paciente.

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