¿Estamos matando a los residentes al intentar salvar su vida? La “enfermedad de confinamiento” puede ser más perjudicial que el Covid19

Después de escribir la historia de Doña Beatriz, que no entendía nada y mientras me preparo para un debate sobre el futuro modelo de atención a personas mayores me ha llegado un breve estudio publicado en una revista científica JAMDA Journal of the American Medical Directors Association, que lleva por título Muertes relacionadas con el SARS-cov-2 en residencias de larga estancia en Francia: la “enfermedad del confinamiento” es probablemente más perjudicial que el propio COVID-19″.

señora silla de ruedas

El estudio se realizó con datos tomados de una residencia de 140 plazas donde habían fallecido 24 residentes.

Estos son los resultados:

  • Las muertes entre los residentes de centros de atención a largo plazo se debieron principalmente a un shock hipovolémico, como resultado de una pérdida significativa de sangre y fluidos corporales. No se observó síndrome de dificultad respiratoria aguda.
  • Los residentes de hogares de ancianos con COVID-19 habían estado en confinamiento en sus habitaciones durante varios días, sin asistencia para comer y beber.
  • La provisión de atención fue limitada debido a que el personal de atención directa no tenía acceso a máscaras protectoras; escasez de personal debido a una tasa de absentismo del 40%; y visitas de médicos generales que han sido reemplazadas por teleconsultas.
  • Las intervenciones de un grupo de trabajo establecido en respuesta a la gran cantidad de muertes incluyeron la administración de infusiones para restaurar los niveles de líquidos corporales, así como la terapia de oxígeno, según las pautas de la OMS, y condujeron a una “mejora rápida de esta tendencia de alta mortalidad”, según el autores del estudio

Sé que es “sólo” un estudio sobre una residencia, pero el hecho de que se haya publicado en una revista científica hace pensar que parte de la profesión médica muestra su preocupación por que  la medida generalizada de aislar a los residentes (confinamiento) en sus habitaciones, en las circunstancias excepcionales que viven las residencias durante la pandemia, puede acabar teniendo consecuencias peores incluso que las que se pretenden evitar.

La clave en el estudio está en que se deja aislada a la persona coincidiendo con un momento en el que hay mucho personal de baja lo que hace que sea más difícil dar de comer en la boca e hidratar a los residentes.  Parece pues que la medida de aislamiento no debiera ser generalizada sino ajustada a las circunstancias de cada residencia, teniendo en especial consideración si la pandemia ha afectado también a los empleados y hay muchos de baja.

Llevo semanas escuchando relatos de personas mayores que han cambiado dos y tres veces de habitación o que llevan más de tres semanas encerrados con la angustia que ello conlleva.  Algunos directores me hablan de personas mayores que “se consumen” por culpa del aislamiento.  En el caso del estudio hablan de que no se había alimentado e hidratado correctamente a los residentes debido a la falta de personal y de EPIs lo que, para mí resulta un dato primordial. Aún así resulta muy preocupante ya que el confinamiento se ha convertido en la herramienta común en la lucha contra el coronavirus en residencias.

Sé que es una pauta médica y que, quizás es la mejor.  También sé que cuando se propone un tratamiento, los profesionales de la medicina consideran los pros y los contras y, en el fondo de su cerebro resuena aquel aforismo latino primum non nocere. 

Enlace de la web International Long Term Care Policy Network donde se hacen eco del estudio.

Josep de Martí

Residencias de personas mayores

 

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