Consejos contra el calor en las residencia de personas mayores

Cuando suben las temperaturas, las personas mayores son uno de los colectivos más vulnerables frente a los efectos del calor. La edad, la presencia de enfermedades crónicas, determinados medicamentos o una menor sensación de sed aumentan el riesgo de sufrir deshidratación, golpes de calor y otras complicaciones. Por ello, hoy en Inforesidencias hablamos de ‘Consejos contra el calor en las residencia de personas mayores’.

¿Por qué el calor afecta más a las personas mayores?

Según el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO), las personas mayores tienen más dificultades para regular la temperatura corporal. Además, muchas veces perciben menos la sensación de calor o de sed, lo que puede provocar deshidratación sin que se den cuenta.

En una residencia de mayores, la prevención es fundamental. Los profesionales deben vigilar especialmente a quienes padecen enfermedades cardiovasculares, diabetes, deterioro cognitivo o movilidad reducida, ya que son quienes presentan un mayor riesgo durante las olas de calor.

Señales de alerta ante un golpe de calor

Detectar los síntomas a tiempo puede evitar complicaciones graves. Algunos signos de alarma son:

  • Mareos o debilidad.
  • Confusión o desorientación.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Piel muy caliente y seca.
  • Somnolencia excesiva.
  • Náuseas o vómitos.
  • Aumento de la temperatura corporal.

Ante cualquiera de estos síntomas, es importante avisar rápidamente al personal sanitario y trasladar a la persona a un lugar fresco y ventilado.

Consejos contra el calor en las residencia de personas mayores

Las residencias y centros de mayores suelen activar protocolos específicos durante el verano para proteger a los residentes. Estas son algunas de las recomendaciones más importantes:

1.- Mantener una correcta hidratación

La hidratación debe ser constante, incluso aunque la persona mayor no tenga sed. Se recomienda ofrecer agua frecuentemente y complementar con zumos, gelatinas, frutas ricas en agua o caldos fríos.

Algunas residencias establecen controles diarios de ingesta de líquidos en los residentes más vulnerables.

2.- Evitar las horas de más calor

Las salidas al exterior y las actividades físicas deben realizarse preferiblemente a primera hora de la mañana o al final de la tarde. Entre las 12:00 y las 18:00 horas conviene permanecer en zonas frescas y con sombra.

3.- Mantener las habitaciones frescas

El uso adecuado del aire acondicionado y de sistemas de ventilación es clave. También ayuda bajar persianas durante las horas centrales del día y ventilar las habitaciones temprano por la mañana o por la noche.

El Plan Nacional de Actuaciones Preventivas por Altas Temperaturas del Ministerio de Sanidad insiste en la importancia de mantener espacios interiores a temperaturas seguras para prevenir problemas de salud asociados al calor.

4.- Revisar la medicación

Algunos medicamentos pueden favorecer la deshidratación o alterar la regulación de la temperatura corporal. Por eso, los profesionales sanitarios de las residencias deben supervisar especialmente los tratamientos durante los episodios de calor extremo.

5.- Elegir ropa ligera y cómoda

La ropa debe ser fresca, transpirable y de colores claros. También es recomendable utilizar calzado cómodo y protegerse del sol con gorros o sombreros si se realizan paseos exteriores.

La importancia de los protocolos en residencias

Las residencias de personas mayores cuentan cada vez más con planes específicos frente a las altas temperaturas. Estos protocolos incluyen controles de hidratación, seguimiento sanitario, adaptación de menús y vigilancia continua de los residentes más frágiles.

Además, muchas residencias han mejorado sus instalaciones para afrontar mejor los veranos, incorporando climatización eficiente, zonas de sombra y espacios exteriores adaptados.

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Cómo ayudar desde la familia

La colaboración de las familias también es importante durante el verano. Algunas recomendaciones útiles son:

  • Preguntar por las medidas de prevención del centro.
  • Asegurarse de que la persona mayor dispone de ropa adecuada.
  • Evitar visitas en las horas de más calor.
  • Vigilar posibles signos de cansancio o deshidratación durante las visitas.

Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas, por lo que extremar las precauciones se ha convertido en una prioridad para el sector geriátrico. La prevención, la hidratación y la vigilancia continua son las mejores herramientas para proteger la salud y el bienestar de las personas mayores durante el verano.

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