Cuidadores no profesionales de personas dependientes y su repercusión económica

 

Cuidadores no profesionales de personas dependientes: Repercuisón económica.

El cuidado de las personas con demencia por parte de familiares o cuidadores no profesionales tiene interesantes aspectos que pueden ser observados desde varios puntos de vista. Desde la organización Alzheimer Europe brindan un interesante punto de vista.

Cuidadores de personas con demencia

La familia tiene un gran papel en el cuidado de ancianos

Los cuidadores no profesionales de personas dependientes asumen un peso económico importante

La prestación de cuidados a una persona afectada con este tipo de trastornos tiene una vertiente muy dura, que pide a los cuidadores un extra de fortaleza física y emocional. Sin embargo, en Alzheimer Europe quieren resaltar un importante aspecto que a veces se pasa por alto y que es importante para ver de forma global lo que supone, como sociedad, quién asume en peso de atender a personas con tanta dependencia.

El interesante artículo al que hacemos referencia nos lleva a una serie de reflexiones que consideramos de gran importancia y que deberían formar parte de los programas y estudios de las formaciones políticas, de las administraciones y, en definitiva, de cualquier persona que pretenda gestionar con seriedad y calidad de atención un problema que solo puede ir en aumento en nuestro país, debido al envejecimiento de la población.

El deseo y la voluntad de los miembros de la familia de ofrecer cuidados puede significar que los responsables políticos y otras partes interesadas se vean tentadas a considerar a los cuidadores como un «recurso gratuito».

Cuidadores 24 horas al día

Cuidar a una persona con demencia puede ser a veces, literalmente, una actividad que se extiende las 24 horas del día. La disponibilidad de los cuidadores familiares reduce la necesidad de apoyo profesional, y a ellos mismos les impide trabajar o realizar actividades de ocio.

Mientras la enfermedad progresa, el riesgo o la tendencia al aislamiento aumenta, limitando la actividad social, pues el cuidado es una ocupación a tiempo completo. Hay evidencia de los altos niveles de angustia y depresión que existen entre los cuidadores de personas con demencias, que se pueden unir a problemas físicos, pues mover a una persona adulta para todas sus actividades o limitar el ejercicio propio puede tener consecuencias.

Los gastos que genera el cuidado de una persona anciana

No es desdeñable, tampoco, la posibilidad de aumento de los gastos del núcleo familiar debido a las adaptaciones que deben hacerse en el hogar, artículos ortopédicos, medicación… que se unen a la imposibilidad de trabajar de quien está a cargo de la persona a tiempo completo.

Incluir todos los costes de cuidado es muy importante en un análisis económico global y debería influir en quienes desde la Administración deben decidir si se potencia la figura del cuidador personal o, bien, se priorizan otras vías, como residencias geriátricas. En cualquiera de los dos casos, se precisan programas de apoyo específico a las familias, tanto si su opción es la de cuidar a su familiar en su domicilio, como si deciden que lo mejor es una solución residencial especializada.

Sin embargo, debido a las dificultades metodológicas en la estimación del coste del cuidado informal y, a menudo, un enfoque demasiado estrecho únicamente en el sistema de atención de salud por sí solo, los cuidadores familiares a menudo han sido ignorados en los análisis económicos. Sobre todo, no es fácil calcular qué se hubiera hecho con el tiempo dedicado a la atención del familiar, si el dinero se ahorra por no contratar a un cuidador profesional compensa que el cuidador familiar no esté a su vez trabajando y cotizando, al igual que aquel que se hubiera contratado.

Cuidadores no profesionales de personas dependientes

El problema es complejo y debe ser analizado con cuidado y mucha sensibilidad, pues se trata del bienestar de las personas, de todas, de quien cuida y de quien es cuidado y cuantificar su calidad de vida no es solo medir el nivel de ingresos y gastos, es valorar las consecuencias y procurar los apoyos necesarios. En vísperas de elecciones, sería deseable que este tipo de cuestiones fueran objeto de debate y que expertos, políticos y familias pudieran expresar en foros abiertos sus opiniones. Seguro que saldrían propuestas que ayudarían a crear una sociedad que fuera más justa y cuantificara la salud y el bienestar no como un gasto en los presupuestos, sino como una inversión social.

Enlace de interés:

http://www.alzheimer-europe.org/Research/European-Collaboration-on-Dementia/Cost-of-dementia/The-impact-of-informal-care

 

https://www.inforesidencias.com/contenidos/mayores-y-familia/nacional/convivir-con-la-demencia

 

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