Pérdida de memoria. ¿Todo el mundo pierde memoria con la edad?

Si queremos saber algo sobre  pérdida de memoria, es bueno contactar con Cristina Vidal-Martí, doctora en psicología y autora del libro “Entrena tu memoria. 100 preguntas, 100 respuestas y 100 actividades”, recomendado por Inforesidencias.com.  Esta vez le hemos pedido que nos ayude con una pregunta que solemos hacernos:

¿Se pierde memoria con la edad?

Autora de libro sobre entrenamiento de la memoria

Autora de libro sobre entrenamiento de la memoria

En los últimos años, el número de recursos dirigidos a las personas ancianas activas que viven un envejecimiento saludable ha aumentado y diversificado. Los programas de actividad física, de yoga, de thai chií, de baile, el taller de lectura, de canto, los cursos de informática, … son algunos ejemplos. Sin embargo, a pesar de esta diversificación, hay un programa que a día de hoy tiene una gran demanda como es el de entrenamiento de la memoria.

Una de las características del proceso del envejecimiento sano, desde un punto de vista cognitivo, es el ligero declive de las funciones cognitivas, excepto la del lenguaje. La memoria como capacidad cognitiva experimenta cambios que afectan de manera directa las distintas estructuras de esta facultad. La memoria a corto plazo y la memoria episódica son las estructuras más dañadas y el acto de recuperación también se ve afectado por la edad.

Pérdida de memoria y edad

Aunque no podemos negar la pérdida de la memoria con la edad, socialmente esta relación se ha intensificado hasta el punto que las propias personas mayores retroalimentan y tienden a sobredimensionar dicha pérdida. Un ejemplo de este fenómeno puede observarse en nuestro día a día. Si una persona adulta se olvida de comprar un alimento apuntado en la lista de la compra, probablemente, cuando llegue a casa, se dirá a sí misma expresiones como: “que despistado que estoy”, “donde tengo la cabeza” u otras frases similares a estas. En cambio, cuando esta misma situación le sucede a una persona de la tercera edad, la reacción es distinta y las frases son: “empiezo a perder la memoria”, “me estoy haciendo mayor”, “no sé si tendré Alzheimer”… entre otros.

Este ejemplo cotidiano responde a cómo nuestra sociedad, sin ser consciente de ello, realiza una atribución distinta en función de la edad. En los dos casos, se debe a un problema de atención pero la asociación pérdida de memoria y ser mayor está muy arraigada como creencia hasta el punto que la persona anciana puede desistir de entrenar su memoria porque no cree que pueda mejorarse. Esta pérdida que, en parte es real, es magnificada aún más por el propio anciano, porque tiende a asociar erróneamente esta pérdida como el primer paso de una enfermedad neurodegenerativa irreversible como es la enfermedad de Alzheimer.

Esta magnificación de la situación también es reforzada por la sociedad, ocasionando un gran malestar y creando, sin ser conscientes de ello, un círculo que perpetúa dicha situación. El proceso de envejecimiento conlleva a una disminución de la atención y sus estrategias de memorización. Si la persona anciana mantiene la creencia errónea que no puede mejorar su memoria refuerza su incapacidad para optimizar su rendimiento y retroalimenta la creencia: las personas mayores, pierden memoria y no pueden mejorarla.

Programas de entrenamiento de la memoria

Los programas de entrenamiento de la memoria, ya sean individuales o grupales, dedican tiempo y recursos para reconducir la situación y disminuir la ansiedad generada por este malestar, especialmente a las personas ancianas con un proceso de envejecimiento saludable y que sus quejas subjetivas de memoria son de tipo emocional.

Un objetivo crucial de un programa de entrenamiento de la memoria es proporcionar conocimientos de la memoria para que la persona anciana que entrena dicha facultad encuentre seguridad y un clima propicio para que este proceso sea continuo en el tiempo. Un entrenamiento diario, continuado, es un factor protector especialmente si el entreno empieza en la etapa adulta y no en la tercera edad.

Un libro muy recomendable para ponerse a trabajar

En definitiva, a medida que las personas envejecemos sufrimos cambios en nuestra memoria. Estos cambios que se expresan en forma de quejas subjetivas se tienden a magnificar por parte de las personas ancianas. Participar en programas de entrenamiento de memoria puede ser un buen recurso para optimizar esta facultad. El libro “Entrena tu memoria. 100 preguntas, 100 respuestas y 100 actividades” es un recurso que puede contribuir a que una persona que no entrena su memoria empiece hacerlo.

 

Cristina Vidal-Martí. Autora del libro “Entrena tu memoria. 100 preguntas, 100 respuestas y 100 actividades” publicado en Ediciones Invisibles.

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