El deterioro no espera al diagnóstico

Hoy nos escriben nuestros amigos del centro de dia Stima Embajadores para hablarlos sobre la realidad con la que se encuentran muchas familias cuando su familiar empieza a padecer un deterioro cognitivo. No es por eso la primer a vez que escriben para el blog de inforesidencias ya que hace unos meses publicamos un artículo suyo sobre la depresión en la tercera edad.

En este caso dice así:

A lo largo de mi trayectoria profesional, como Enfermero y actualmente como director del Centro de Día STIMA Embajadores, he atendido a muchas familias preocupadas por síntomas del deterioro cognitivo en alguno de sus familiares mayores, reflejado en frases como: “se olvida del nombre de sus nietos”, “últimamente notamos que está en su mundo”, “mezcla vivencias del pasado con el presente”, “tiene comportamientos extraños” …

Y es que cuando una familia nota que algo está empezando a cambiar en su familiar, al principio lo achacan al avance en la edad de la persona mayor, que obviamente influye, pero pasado un tiempo son conscientes de que hay algo más, que a su familiar le está ocurriendo algo más importante a nivel cognitivo (desorientación, olvidos frecuentes, cambios en el carácter, alteración en la realización de las actividades básicas de la vida diaria…), y es aquí donde empiezan a los problemas.

MRI scan of the human brain

Las familias comienzan a buscar ayuda a través de su médico de atención primaria, que normalmente, no puede resolver las dudas sobre el diagnostico, por lo que comienza las citas con especialistas, las cuales suelen ser dilatadas en el tiempo, pruebas interminables cuyos resultados tardan en llegar y durante todo este proceso, el deterioro del mayor suele avanzar. El problema es que las familias suelen querer esperar al diagnóstico para empezar a tratar los síntomas, pese a la identificación de éstos.

El deterioro cognitivo se trata, en la mayoría de los casos y dependiendo de su origen (demencias, ictus, etc.), de forma farmacológica y también no farmacológica. El tratamiento farmacológico debe esperar al diagnóstico y prescripción del médico y la familia no puede hacer más que tener adherencia firme a éste y no hacer cambios en función de cómo vean al usuario, además de acudir a los profesionales ante cualquier duda. El tratamiento no farmacológico se compone principalmente de estimulación cognitiva, entre otros tipos de estimulación, y el centro de día es la entidad que proporciona un tratamiento holístico hacia la persona que presenta este tipo de deterioro. En la mayoría de los casos cuando la familia acude al centro de día, han pasado muchos meses, incluso años en algún caso, esperando el diagnóstico médico, el resultado de las pruebas o la recomendación facultativa de tratamiento no farmacológico; y se ha perdido un tiempo precioso de estimular un cerebro en mejor estado que el que tiene tras la espera.

Se me parte el alma cada vez que escucho la frase:” deberíamos haberle traído antes”, porque efectivamente, tienen razón, hay que traerles antes. Ningún tratamiento de estimulación va a ser negativo para una persona mayor con síntomas de deterioro cognitivo, incluso en el caso de que el diagnostico no sea de una patología degenerativa, ya que en esos casos la recuperación será mejor y más rápida y el impacto en su vida, mucho menor. Pero si, por desgracia, finalmente nos encontramos ante una patología neurodegenerativa, la calidad de vida que proporcionaremos a la persona afectada será mejor cuanto antes empecemos a estimular.

Por todo ello, al igual que cuando quieres perder peso la combinación entre dieta y ejercicio es clave para obtener los resultados deseados, con el deterioro cognitivo pasa algo parecido, ya que la combinación entre las dos terapias mencionadas con anterioridad frena o enlentecen el progreso del deterioro de la persona mayor en cuestión. Por eso mismo cuanto antes se empiece mejor, porque así mientras los especialistas deciden si es viable poner tratamiento farmacológico o no y cual es el más adecuado, la persona afectada está recibiendo la otra parte del tratamiento.

Por lo tanto, todo lo que nos refieren las familias nos llevan a concluir que, debido a la negación en la identificación de los síntomas del deterioro cognitivo, al desconocimiento de los tratamientos, a las dudas y miedos iniciales ante lo desconocido y el no conocimiento de los recursos disponibles; se ha visto retardada la terapia ofrecida por, por ejemplo, los centros de día

Iván García Pérez

Director Centro de Día STIMA Embajadores

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