Envejecimiento en Red publica estudio de la población en las residencias de mayores

Ante las noticias sobre la situación de las residencia para la tercera edad en España, es necesario contar con datos e informes rigurosos que los interpreten. El análisis sosegado de lo que ha ocurrido durante la pandemia se hará cuando la situación permita no solo la normalidad de movimientos y actividades, sino también la perspectiva temporal y la de comparación con los países de nuestro entorno.

Para conocer el alcance de la epidemia de Covid-19 es fundamental tener datos fiables. Los documentos que elaboran los expertos Envejecimiento en Red, EnR?|, son, interesantes fuentes de información.

Envejecimiento en Red, EnR?|, es una Plataforma web colaborativa que proporciona de manera abierta artículos científicos en torno al envejecimiento y las personas mayores, un punto de encuentro ciencia-sociedad en un espacio creado para la interacción de los diferentes agentes interesados en este ámbito, heterogéneo y multidisciplinar.
EnR?| surge a partir de la colaboración entre la Fundación General CSIC y el Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD) del CSIC, con la vocación de ser un referente en conocimiento e información  contrastada, rigurosa y de calidad sobre investigación e innovación en envejecimiento, tanto personal como poblacional, con una importante base documental y multimedia.

En esta plataforma se ha publicado recientemente un interesante artículo que analiza las características de las personas que viven en las residencias geriátricas en España. En «Una estimación de la población que vive en residencias de mayores», los investigadores Antonio Abellán García, Pilar Aceituno Nieto, Isabel Fernández Morales, Diego Ramiro Fariñas. Envejecimiento en Red  hacen una estimación de la población que vivía en residencias geriátricas en 2019. Según este trabajo, la pandemia de Covid-19 ha destapado que se tiene una la escasa y dispersa información y un desconocimiento general sobre la vida en las residencias, muy cercano a un descuido general, social, político y sanitario, que ha dañado innecesariamente la imagen y el buen hacer de la mayoría de estas instituciones y del personal que en ellas trabaja. Para los autores del estudio, la información escasa o imprecisa y emergencia de salud pública ha consecuencias funestas para las residencias.

Según los datos analizados,  en 2019 vivían por término medio en residencias de mayores 322.180 personas de 65 y más años. Las plazas de residencias son 372 985, según la base de datos que manejan y el nivel de ocupación medio se establece en el 86%.

estudio envejecimiento en red

La primera y principal conclusión es que la población institucionalizada está fuertemente envejecida. El peso de los grupos de más edad aumenta cada año. De hecho, la población de 80 y más años supone el 79 % de toda la población que vive en residencias, cuya edad media en conjunto ha pasado de 85 a 86 años entre 2011 y 2019. Esto implica cuestiones de gran relevancia como que sean más frágiles, con más limitaciones para las actividades de la vida diaria, con problemas de movilidad, con discapacidades, patologías crónicas. Este dato es fundamental para analizar lo que ha ocurrido y estar preparados para una nueva oleada de contagios o una nueva epidemia de otro tipo.

Otro interesante artículos que recomendamos es «COVID-19: Impacto en grupos de mayor edad y recomendaciones sobre el uso de mascarillas». En este artículo, redactado por el doctor Ángel Rodríguez Laso, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y Epidemiólogo, Centro de Investigación Biológica en Red en Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES) y el doctor Pablo Barreiro García, especialista en Enfermedades Infecciosas, adjunto del Hospital Carlos III-La Paz de Madrid, se habla de las estimaciones de contagio, la necesidad de reducir el contacto social, de extremar las medidas de higiene con el lavado frecuente de manos, uso de pañuelos desechables, toser en la flexura del codo…

Sobre las mascarillas, recomiendan su uso de forma generalizada cuando haya posibilidades de estar en contacto con otras personas fuera del domicilio por tres razones: actúan como barrera para evitar que las gotitas respiratorias que transmiten el virus puedan llegar a otras personas, en todos los países en los que se ha tenido un mayor éxito en el control de la epidemia (por ejemplo, Corea del Sur, Japón, Singapur o Taiwán) la población utiliza mascarillas de forma generalizada y en ninguno de ellos han hecho falta medidas de confinamiento generalizado de la población y, por último, se trata de una medida de bajo coste y sin efectos adversos.

Con la información de la que se dispone no se puede garantizar que nadie esté libre de transmitir la enfermedad, ni siquiera los que la han pasado y han sido diagnosticados por PCR o serología. Por esta razón señalan que todos debemos evitar con medidas sencillas la posibilidad de extender el contagio, tanto quien haya como quien no haya padecido COVID-19.

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