Vivir en una residencia de mayores: 4 consejos

El envejecimiento de la población española es una realidad. En nuestro país se ha duplicado el número de personas mayores de 65 años en menos de tres décadas y ha aumentado en más de un millón en una década. Este grupo representa en 2021 el 19% de la población, o lo que es lo mismo más de ocho millones de personas.
Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística (INE) estima que en el año 2050, en menos de 30 años, las personas mayores de 65 años serán el 30% de la población (casi 13 millones) y los mayores de más de 80 años llegarán a ser más de 4 millones.

Los expertos estiman para un 5% de personas de más de 65 años será mejor vivir en una residencia de mayores que en sus domicilios habituales. España todavía no alcanza ese porcentaje, esta ligeramente por debajo con 4% de media para todo el estado, pero con muchas diferencias a nivel de Comunidades Autónomas

En España actualmente hay disponibles unas 390.000 plazas en residencias de mayores de las cuales el 75% son privadas y el 25% son públicas. Pero se da la paradoja que el nivel de ocupación esta solamente al 80% y lleva así desde inicios del 2021.
Pero ¿cómo afronta una persona mayor el proceso de abandonar su hogar para vivir en una residencia de mayores? ¿Y cómo afecta también a nivel emocional a sus familiares?
Los expertos señalan que este proceso de buscar e ir a vivir en una residencia de mayores en la última etapa de la vida y dejar «su hogar» es muy duro para cualquier persona ya que no solo se deja su casa, sino también los recuerdos, una etapa importante de la vida y el proyecto ideal de envejecer en ese hogar.

Los cuatro consejos

Por eso desde inforesidencias.com hacemos estas cuatro recomendaciones al buscar una residencia de mayores para un ser querido:

  • Antes del ingreso visitar la residencia y conocer a los profesionales que le van a cuidar, charlar con otros residentes con los que va a convivir, pedir información sobre cual va a ser su nueva pauta de vida, las actividades que se pueden hacer en la residencia y hablar de cuales quiere realizar cuando ingrese en la residencia. Es vital ser partícipe de su nuevo “horario de vida”
  • Explicar la situación claramente a la persona que va a ingresar en el centro: si es definitivo o si es solamente para una temporada. La gestión de las expectativas es una parte vital en el ingreso a una residencia y no hay que dejarse llevar por el sentimiento de culpa y ocultar información a la persona que se ingresa.
  • Primeras dos semanas: los familiares que han ingresado a un ser querido en una residencia pasan por una montaña rusa de emociones desde culpa, impotencia, sentimiento de abandono…. Es importante que visiten durante las primeras semanas a su ser querido para conocer de primera mano cómo se está integrando para aportarles tranquilidad y seguridad en la selección realizada.
  • Conocer de primera mano el abanico de servicios que se les ofrece para aportar mayor calidad de vida: tanto de personal humano especializado como de actividades que cubren todas las áreas de una persona – social, cognitiva y física- para seguir potenciando y/o manteniendo sus capacidades.
  • Ingresar a un familiar en una residencias no significa abandono sino una forma diferente de cuidar, donde la participación del hasta ahora cuidador o cuidadores sigue siendo muy importante. Se trata de seguir pasando tiempo juntos y ahora va a ser menos estresante y menos centrado en preocupaciones sobre aspectos prácticos del cuidado y disfrutando más de los momentos compartidos con una mejor calidad de ese tiempo. Pero sobre todo, el cuidador juega un papel fundamental con el acompañamiento en las fases de preingreso, ingreso y adaptación del residente.

Vivir en una residencia de mayores

Desde inforesidencias.com aconsejamos a perder el miedo o respeto a un ingreso en una residencia de mayores, sabemos que la realidad interna de las residencias en la actualidad no es la de una institución estilo hospicio como la que la mayoría de la población todavía tiene en mente, sino que se trabaja desde la Atención Centrada a la Persona, de conocer la historia de vida de las personas que ingresan para poder proporcionar una atención integral y centrada en ellos pero bidireccional, ya que son personas que todavía pueden aportar en su día a día.

Es decir, a través de la historia de vida se busca conocer los gustos, aficiones, costumbres, preferencias, hábitos de las personas que se atienden y facilita dar una atención individualizada, desde el respeto a la trayectoria de vida de los residentes basándose en que cada persona es única. Vivir en una residencia de mayores también ayuda a evitar las tres plagas del que habla el Dr Thomas en la alternativa Edén: la soledad, el sentimiento de inutilidad y el aburrimiento, las cuales pueden provocar un aumento de la dependencia, más probabilidades de sufrir enfermedades y un incremento de la posibilidad de sufrir algún deterioro cognitivo. En este sentido, desde las residencias de mayores se hace un trabajo constante para evitar tanto la soledad como el sentimiento de sentirse solo a los residentes fomentando unidades de convivencia muy enfocadas a acercar gustos comunes, afinidades y generar nuevas amistades.

Si quieres saber más sobre diferentes modelos de ACP te recomendamos este artículo que habla sobre el modelo holandés y el austríaco.

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Anna Cebrián
Agosto 2021

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